14.1.05

La enfermera

Una enfermera, que al mismo tiempo trabaja de asistente de un doctor dentro de un consultorio, se encuentra atendiendo a una pareja de novios que permanecen en la sala de espera a que se les indique su turno para pasar. La enfermera, quien refleja una gran simpatía y calidez en su trato, les da la señal para pasar a ver al médico. Concluida la cita, la pareja se retira. La enfermera los acompaña hasta la puerta. En ese momento llega una mujer al consultorio, la asistente la recibe cordialmente, pero en esta ocasión refleja una sonrisa lóbrega, un semblante siniestro. Antes de hacerla pasar con el médico, le indica dirigirse a otra habitación. Ahí la esculca y le toma pulso. En ese instante le introduce de forma repentina una jeringa de gran capacidad en el pecho. Le succiona por completo el líquido vital sin que la mujer pueda defenderse. Regresa a su escritorio. Unos minutos después, el médico, a través de su intercomunicador le pregunta si sabe la razón por la cual la paciente que estaba programada para esa hora no había llegado. La enfermera dice desconocerlo. El médico se retira al cabo de algunos minutos.
Al día siguiente, la misma pareja asiste con el médico; la enfermera los mira de una forma deseosa y muy insistente. Al sentir ese hastío, lo comentan con el médico. Ya que se habían retirado, el médico habla con su empleada y la cuestiona por el cambio de actitud para con sus pacientes. Al sentirse descubierta, la enfermera arremete contra el médico de forma salvaje y lo asesina. Sabiendo que la pareja denunciadora comúnmente transita por esa misma calle, los espera por la noche para tomar venganza y saciar su apetito. Cuando ve el auto venir, saca una escopeta y les dispara provocando que se salgan del camino. Salen huyendo a través del campo. La enfermera no los encuentra y regresa al consultorio. Imagina que la policía no tardará en llegar por ella, toma su forma original: una masa sanguinolenta, la cual había devorado semanas atrás a la enfermera para después robar su forma. Se escabulle entre la oscuridad buscando nuevas presas y nuevas apariencias.

9.1.05

Barco

Caminaba por una banqueta. Una bodega (no sé de qué tipo de mercancía) estaba de mi lado derecho. Un vigilante sentado en una silla de metal resguardaba el lugar. Yo me introducía a la bodega a través de un callejón tan angosto que sólo cabía una persona. Era una bodega construida con enormes bloques, no tenían pintura o algún acabado. De alto tendría unos 15 o 20 metros. Los estantes eran cuantiosos y en ellos descansaban centenares de cajas de cartón; había también varios tubos y metales recargados. Salí por el mismo callejón que me había llevado ahí, llegué hasta la misma banqueta y miré a mi alrededor a las personas que caminaban de un lado a otro, aunque debo decir que no eran muchas. Regresé a la bodega y me inmiscuí. Escuché unos pasos; era el vigilante que había escuchado algunos ruidos. Mi corazón se aceleró y yo subí por una escalera tan alta como la bodega que conducía a los niveles de cada estante; tuve mucho miedo por mi fobia a las alturas, pero la vergüenza y el no saber qué contestar en caso de que me descubriera me impulsó; entonces me escondí tras una caja y observé al vigilante desde lo alto. Para mi sorpresa me percaté de la presencia de un niño, bastante rollizo, que fisgoneaba en la bodega al igual que yo. Pero a diferencia mía, él se encontraba despreocupado y recorría los pasillos de la enorme bodega inocentemente. El vigilante se dirigió hacia los pasillos donde escuchaba los ruidos. Fue entonces que yo aproveché y bajé presuroso, salí por el callejón y ya estando en la acera corrí y doble en la esquina. Ahí me detuve, aún preocupado pues sentía que alguien me estaría siguiendo.De pronto me encontré arriba de un barco. Era de noche. Vi a una pareja que discutía. El hombre tenía barba y una gorra similar a la de un capitán. Creo que era mi padre pero con un aspecto totalmente diferente, pero sé que era él. Había dos niños junto a la misma pareja. Creo que uno de ellos era yo; pero distinto a como soy ahora. La mujer le reclamaba sus constantes abandonos y le echaba en cara que seguramente tenía alguna amante. Mi visión iba más allá del barco; poseía una amplia vista, como panorámica, que me permitía apreciar el barco navegando en unas tranquilas aguas. El hombre seguía negando una y otra vez, hasta que, harto, infirió a su mujer:- ...¡Pues todas éstas han sido mis mujeres, mis amantes!Entonces, mi visión se postró en el casco del buque y me percaté que en todo el rededor decenas de mujeres lo adornaban. Mujeres con un ligero vestido transparente, quienes descansaban en el casco y miraban hacia el cielo. Comenzaron a descender hasta tocar el mar. Todas empezaron a nadar hacia la misma dirección en que iba el barco; a ellas se les unieron incontables personas, entre ésos yo. Y nadamos y nos perdimos en la inmensidad del mar...

31.12.04

Feliz Año Nuevo

Deseo que aquellos que se toman unos momentos para ver este blog, tengan un Año 2005 de ensueño...

28.12.04

Manifestación

Avanzo en un auto sobre una de las avenidas principales, de pronto, me percato que decenas de personas caminan de un lado a otro entorpeciendo el tránsito; sigo conduciendo sobre la avenida y me voy introduciendo hasta donde centenares de personas impiden el paso de los autos; es una manifestación integrada por miles de personas; algunos vehículos logran dar vuelta en “u” y otros más salen en reversa, yo no lo consigo y la multitud se abalanza sobre mi auto. Apenas logro descender, sin embargo, lejos de enojarme o asustarme, admiro la masa de gente que se ha arremolinado. Me uno por varios minutos a ellos: me introduzco al corazón de la turba y luego recorro las orillas. Todos gritan al unísono. Entonces comienzo a caminar cada vez más lejos de la multitud (ya he abandonado el auto por completo). De pronto, detrás de mí veo a personas que visten de verde y con casco corriendo en dirección a la masa, todos ellos armados; me repliego aún más y escucho por medio de un radio que alguien porta que el presidente a enviado a las fuerzas militares a arreglar el asunto. En una edificación que yace a las faldas de una colina me refugio y escucho lo que acontece. Es una oficina de gobierno, me percato de algunas caras conocidas. Me miran y me hacen muecas de advertencias; entonces observo que el lugar está invadido por las fuerzas militares y que han tomado dichas oficinas como cuartel. Me hago pasar como trabajador de las oficinas para poder pasar desapercibido. Los militares rodean el lugar y todos sostienen con fuerza sus rifles. Alguien, a través de una radio, ordena a los vasallos disparar al aire como advertencia. Los militares levantan sus armas y aprovechando los tiros, practican sus tiros con las aves que vuelan. Veo cómo se desploman varias de ellas. Los militares celebran. Mi atención es llamada por decenas de personas que corren dispersas: son aquellos que momentos antes habían estado en la manifestación. Salgo del edificio y muchos chocan conmigo en su huir. Continúo dirigiéndome aún más hacia la avenida principal; ha quedado prácticamente vacía. Entonces, me subo al auto, el cual se encuentra en el mismo lugar donde lo había dejado, me subo a él y continúo mi camino.

9.12.04

Presentación

Letargos es el nombre de este espacio en donde he decidio narrar, dentro de la medida que mis palabras me lo permitan, mis sueños y pesadillas de cada día; o por lo menos de lo que logre recordar al despertar (ya que creo es muy difícil recordar a detalle cinco, siete, ocho o las horas que cualquier persona alcance dormir). No pretendo dar algún tipo de explicación o interpretación a ellos. Tan sólo traer por unos instantes ese mundo, ese rincón tan místico a donde nuestra mente e imaginación viajan y se refugian a cada día. Así que helos aquí...