La enfermera
Una enfermera, que al mismo tiempo trabaja de asistente de un doctor dentro de un consultorio, se encuentra atendiendo a una pareja de novios que permanecen en la sala de espera a que se les indique su turno para pasar. La enfermera, quien refleja una gran simpatía y calidez en su trato, les da la señal para pasar a ver al médico. Concluida la cita, la pareja se retira. La enfermera los acompaña hasta la puerta. En ese momento llega una mujer al consultorio, la asistente la recibe cordialmente, pero en esta ocasión refleja una sonrisa lóbrega, un semblante siniestro. Antes de hacerla pasar con el médico, le indica dirigirse a otra habitación. Ahí la esculca y le toma pulso. En ese instante le introduce de forma repentina una jeringa de gran capacidad en el pecho. Le succiona por completo el líquido vital sin que la mujer pueda defenderse. Regresa a su escritorio. Unos minutos después, el médico, a través de su intercomunicador le pregunta si sabe la razón por la cual la paciente que estaba programada para esa hora no había llegado. La enfermera dice desconocerlo. El médico se retira al cabo de algunos minutos.
Al día siguiente, la misma pareja asiste con el médico; la enfermera los mira de una forma deseosa y muy insistente. Al sentir ese hastío, lo comentan con el médico. Ya que se habían retirado, el médico habla con su empleada y la cuestiona por el cambio de actitud para con sus pacientes. Al sentirse descubierta, la enfermera arremete contra el médico de forma salvaje y lo asesina. Sabiendo que la pareja denunciadora comúnmente transita por esa misma calle, los espera por la noche para tomar venganza y saciar su apetito. Cuando ve el auto venir, saca una escopeta y les dispara provocando que se salgan del camino. Salen huyendo a través del campo. La enfermera no los encuentra y regresa al consultorio. Imagina que la policía no tardará en llegar por ella, toma su forma original: una masa sanguinolenta, la cual había devorado semanas atrás a la enfermera para después robar su forma. Se escabulle entre la oscuridad buscando nuevas presas y nuevas apariencias.
Al día siguiente, la misma pareja asiste con el médico; la enfermera los mira de una forma deseosa y muy insistente. Al sentir ese hastío, lo comentan con el médico. Ya que se habían retirado, el médico habla con su empleada y la cuestiona por el cambio de actitud para con sus pacientes. Al sentirse descubierta, la enfermera arremete contra el médico de forma salvaje y lo asesina. Sabiendo que la pareja denunciadora comúnmente transita por esa misma calle, los espera por la noche para tomar venganza y saciar su apetito. Cuando ve el auto venir, saca una escopeta y les dispara provocando que se salgan del camino. Salen huyendo a través del campo. La enfermera no los encuentra y regresa al consultorio. Imagina que la policía no tardará en llegar por ella, toma su forma original: una masa sanguinolenta, la cual había devorado semanas atrás a la enfermera para después robar su forma. Se escabulle entre la oscuridad buscando nuevas presas y nuevas apariencias.
